domingo, 17 de julio de 2011

LA SRA. INÉS JIMÉNEZ DE EGUILUZ. GRAN AMIGA Y OYENTE DE "MUSIENCUENTROS". DAMA INOLVIDABLE.

La Sra. Inés Jimenez de Eguiluz posa entre José
Ugaz y este reseñador. Fue en un aniversario. 

Nos acompaña Luchita Popovich Arce.
Tuvimos en Radio Nacional del Perú, un programa dedicado a la gente contemporánea en edad. Público con mucha afición al recuerdo y evocar canciones del pasado. Aquí nos dábamos cita los que escuchamos en nuestra niñez y juventud a Juán Arvizu, Alberto Gómez. Leo Marini, Juán Pulido, Gardel, Negrete, es decir, a los astros de los años 20, 30 o 40 del siglo pasado. Un retorno a los discos de 78 y en el que repetíamos joyas verdaderas de la música. No estaba prohibido el ingreso de menores ni nada por el estilo.

Una oyente muy apreciada fue la Sra. Inés Jiménez de Eguiluz. Distinguida dama que se asoció con otras de su calidad musical, como lo aprecié en Juanita Kanashiro, Luchita Popovich, Rosita Yuta de Castro y otras que no tenemos espacio para citarlas. Hablaban el mismo idioma. Disfrutaban oyendo "Damisela Encantadora", "Rosa", "Siboney" y otros títulos inmortales como "Granada" de Agustín Lara. Volver al pasado de la música, era retornar a sus infancias y revivir lindas épocas. Vivían nuestro programa como nadie y sentían felicidad al hacerlo.

Doña Inés, que había tenido la tristeza de enviudar tempranamente, jamás lo hizo percibir en nadie. Ella, con naturalidad y casi como un homenaje a su amado esposo, llevaba el "de Eguiluz" con mucho honor. Nunca fue viuda. Estaba perenne el recuerdo y quizá, en cada canción de los años felices de la juventud, evocaba momentos gratos. Me lo decía. "Musiencuentros" es un bálsamo de alivio para su espíritu y nosotros lo entendíamos perfectamente. Por eso hay una frase infinita y repetida: "Recordar, es volver a vivir". 

La vieja "Victrola" volvía a
funcionar y el perrito movía
la colita.
Cuando finalizamos el programa por una divergencia con un nuevo ejecutivo, un infeliz "borrachito" que se encontró de sorpresa el puesto de Gerente Interino, cometimos el error de abandonar el programa. Había durado tres años inolvidables y ocasionamos que muchos de nuestros amigos, sin ningún programa de entretenimiento para ellos en el dial, cayeran en depresión. Las llamadas a nuestro teléfono de casa eran interminables. Haber hecho caso a nuestra indignación, ocasionó mucha tristeza a los oyentes y entre ellos a mi amiga Doña Inés. Cada Aniversario fue un festejo singular con almuerzo, camaradería, música y baile. Hasta hoy recibo siempre sus saludos y viceversa. 

Quizá resulte iluso nuestro comentario pero fue una gran verdad. Todos fuimos afectados. Era un verdadero trabajo y empeño en producir algo tan especial. No solamente eran discos antíguos y muchas reseñas de historias del pasado, no. Interpretábamos en nuestros Teclados Electrónicos, arreglos de viejas canciones, modernizando cada tema con el sonido actualizado a los ritmos de hoy. Todo un esfuerzo grande y sin percibir siquiera algo para el pasaje. Ni el agradecimiento. Además, colaboraban Juán Felipe Montoya y Juán José Ugaz, cómplices de actuación. 

Son desagradables recuerdos y culpa de quienes nombran a gente incapaz para dirigir a la emisora de todos los peruanos y que se repiten en cada cambio de gobierno. Nos queda la satisfacción de haber logrado algo que no tiene precio. Haber sido cita de distracción para la gente mayor que nos esperaba con la esperanza de volver a vivir una hora de recuerdos. Por eso es que estamos recordando a la Sra. Inés Jiménez de Eguiluz, una especial y digna oyente que jamás olvidaremos. Un saludo a sus hijos, todos profesionales y orgullo de esta gran dama. Conservo un cuadro pintado por la artista pintora de la familia. Gracias.

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